A pesar de innumerables investigaciones, el universo continúa guardando un sinfín de misterios y sin duda, uno de los más inquietantes son los agujeros negros, esas regiones en el espacio donde la fuerza de la gravedad es tan fuerte que nada puede escapar, ni siquiera la luz.

Es precisamente porque atrapan la luz que estos se vuelven invisibles ante la vista humana. Durante años se había pensado que las imágenes que encabezan este artículo eran la muerte de una estrella, mismas que se obtuvieron con el telescopio del Observatorio de Canarias en 2005, los fotogramas registraron una explosión de luz emitida en la galaxia Arp 299-B, a 150 millones de años luz del planeta Tierra.

Después de una década, un grupo de investigadores descubrieron la verdad: dichas imágenes mostraban como un gran agujero negro con aproximadamente veinte millones de masas solares se tragaba una estrella que era casi seis veces la masa del Sol.

Antes se pensaba que la explosión era consecuencia de la muerte de una estrella pero ante las dudas de varios investigadores estos notaron que en los fotogramas podía observarse una llamarada que viajaba en una misma dirección a 75 mil km por segundo.

Nuestro radio telescopio terrestre no tuvo problema alguno en detectarla gracias a las ondas de radio de dicha llamarada que eran muy potentes. Con la captura los científicos poseen información muy importante sobre el comportamiento de los agujeros negros en el espacio y cómo interactúan con aquellos cuerpos celestes que están a su alrededor.

Las imágenes han sido de gran ayuda para localizar este agujero negro dentro de la galaxia Arp 299-B y así poder observar la fusión que está teniendo con la galaxia adyacente Arp 299-A. Los investigadores aseguran que al fusionarse dos galaxias los agujeros negros se combinan creando el centro de una nueva galaxia.

Representación del agujero negro de la Vía Láctea. Fotografía: Ute Kraus

También hay quienes aseguran que en el centro de cada galaxia hay un agujero negro supermasivo. Incluso, la Vía Láctea cuenta con un agujero negro de 4 millones de masas solares, a unos 26 mil años del Sistema Solar.

Pero no todos los agujeros negros son colosos masivos con millones de veces la masa de nuestro astro Sol. Los primordiales pueden ser incluso tan diminutos como un átomo y los agujeros negros estelares, pueden tener una masa veinte veces superior que la de nuestra estrella.

La cultura popular sugiere que estos agujeros negros son como pozos sin fondo que se tragan todo lo que hay a su alrededor pero en teoría la Tierra se encuentra a salvo. También se cree que estos podrían ser la causa de la formación del Universo Temprano, o sea, la primera etapa del Universo poco después del Big Bang.

En el siguiente vídeo puedes ver imágenes captadas con el telescopio y la explicación ilustrada de lo que sucede cuando un agujero negro se traga una estrella:

¿Qué opinas acerca de los misterios que envuelven al Universo?

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